Cómo eliminar el óxido

5 Formas mágicas fáciles de utilizar

 

Con el paso del tiempo y con la intervención de la humedad en nuestras herramientas, nos encontramos en el camino con la aparición del “enemigo común” como es el óxido. A continuación vamos a ver que la aparición del óxido no es el final de nuestras herramientas, pues existen diversos modos de combatirlo. Nosotros aquí expresaremos los que a nuestro juicio son los más fiables.
Algunos de los métodos mostrados a continuación pueden resultar exagerados pero hemos de decir que son métodos ya testados.

 

 

1- Bicarbonato de Sodio

En primer lugar debemos enjuagar la herramienta o articulo oxidado y aplicamos el bicarbonato de sodio. Agitamos la herramienta y las zonas no oxidadas quedarán secas pero sin embargo aquellas partes oxidadas seguirán estando húmedas con el bicarbonato de sodio adherido. Debemos dejarlo secar por una hora aproximadamente y más tarde aplicarle con un cepillo de metal, papel de lija o estropajo si se tratase de una sartén. Una vez enjuagado habría que secar con una toalla.

Es un método a aplicar en fases no muy avanzadas del óxido, además de ser económico ya que el bicarbonato de sodio no es un producto caro ni que tengamos que aplicar en abundancia. En contra habrá que añadir que no es algo instantáneo, ya que nos llevará una hora conseguir quitar el óxido y además debemos tener en cuenta que en el proceso de quitarlo podemos mancharnos en nuestra ropa ya que al frotar la herramienta o articulo oxidado puede salpicarnos.

 

2- Bañarlo en vinagre

Tan simple como sumergir el artículo o herramienta en vinagre y dejarlo reposar durante una noche entera. Una vez hecho esto, sólo es cuestión de rasparlo con un cepillo metálico, papel de lija o estropajo. Si la herramienta o articulo resulta ser demasiado grande para sumergir, otra opción sería remojar trapos y dejarlos envueltos en el área oxidada.

Este método resultara efectivo en las superficies oxidadas sobre el acero y además permite no comprometer la integridad del resto de la superficie de la herramienta. La gran ventaja de este método es que es un método extremadamente fácil, ya que es aplicar el vinagre y esperar simplemente. Sin embargo, la misma ventaja también plantea un argumento en contra, que es el tiempo que transcurre hasta obtener resultados, ya que no es un método instantáneo, debemos dejar pasar el tiempo para que el vinagre actúe contra el óxido.

 

3- Jabón de patata

Quizás es una idea que no se nos hubiera ocurrido por nosotros mismos si queremos quitar el óxido de nuestras herramientas, pero es una manera realmente sencilla y lo más importante, ¡realmente efectiva! Tan solo debemos cortar una patata por la mitad y restregarle con liquido lavavajillas contra la herramienta oxidada, haciendo la patata la función de estropajo cuando estamos fregando nuestros platos.

Debemos entender que la funcionalidad de éste método es más efectiva en manchas pequeñas y menos resistentes en las superficies. El mejor argumento de éste método es que es realmente sencillo y a diferencia de los dos anteriores, los resultados serán visibles más rápidos. Por el contrario, resulta un método que salpica mucho y debemos estar bien preparado para ello, por lo que ha ser posible, se aconseja realizarlo sobre un fregadero o un lugar donde la limpieza resulte más fácil.

 

4- Ácido cítrico

Lo más normal será que no dispongamos de este artículo en casa, por lo que previamente tendremos que comprarlo alguna tienda naturista o bien on-line en cualquiera de las grandes superficies de compra por internet. Una vez tengamos ácido cítrico en casa y listo para ser usado, nada más que tendremos que mezclar un par de cucharadas en medio litro de agua caliente. Sumergimos el articulo si es posible o si no fuera posible, lo empapamos en trapos y lo dejamos reposar durante toda una noche, y una vez transcurrido el tiempo de reposo sería cuestión de frotar las manchas de óxido con un cepillo o estropajo, enjuagarlo y secar.

A diferencia de los métodos anteriores, este es un método menos casero y deberemos ir, por norma general, a la tienda antes de hacer uso de él, por lo que este es sin duda su gran impedimento. Sin embargo, esté es el método más agresivo y el que más cantidad de óxido va a quitar. La gran ventaja es que es otro método que actúa por sí mismo, que no debemos estar frotando.

 

5- Limón y sal

Volviendo métodos más caseros, nada más tendríamos que cubrir el área oxidada con una capa de sal y exprimir el jugo de limón sobre esta. Una vez la mezcla repose durante un par de horas, enjuagamos y secamos el articulo oxidado. Si no hemos alcanzado el resultado esperado, será cuestión de repetir el proceso dejando reposar durante un par de horas más.

Es un método para manchas de óxido menos rebeldes y más enfocado a cuchillos de cocina que tienen pequeños pedazos de óxido, por lo que no es la opción más agresiva de las presentadas.