Cómo ordenar un armario

Facilita tu día a día con esta guía para mejorar nuestros armarios

 

Tener un armario limpio y ordenado hará que nuestro día a día sea más sencillo o al menos que empecemos el día de mejor manera. Seguramente os pasa que cuando os levantáis por la mañana y veis ropa tirada vuestro humor cambia. Es por eso que aquí vamos a presentar unos sencillos trucos que esperemos que os sirvan de auto ayuda a la hora de organizar vuestros espacios dentro del armario e incluso os pueda inspirar a la hora de mejorar el espacio.

Debemos entender que cuando nos concienciamos que vamos a organizar nuestros armarios de manera radical debemos de ser conscientes que es algo que va a requerir mínimo una hora para que el resultado sea el adecuado. La forma en que se organice el armario dependerá del espacio del que dispongamos y de la cantidad de ropa que tengamos. Por eso, vamos a mostrar estos siete pasos universales:
1- Reunir cualquier utensilio de organización que vayamos a utilizar, tales como separadores de ropa o cinta métrica.
2- Vaciar el contenido del armario, ¡Ropa fuera! Limpiaremos el armario a fondo, aprovechando que está vacío.
3- Reciclar todo aquello que se ha quedado obsoleto y sabemos que no vamos a utilizar, por lo que habrá que meter en bolsas toda la ropa sobrante y donarla.
4- Limpiar toda aquella prenda que contenga mucho polvo o esté en mal estado.
5- Con el armario vacío, evaluar soluciones que hagan que podamos almacenar de manera más eficiente, como podría ser el uso de separadores. Organización de zapatos, ropa y accesorios.
6- Elaborar un plan para que seamos capaces de mantener el orden dentro de nuestro armario por el máximo tiempo posible.

 

1- ¿Qué necesitamos para empezar?.

La primera y más sencilla respuesta a esta pregunta sería “tiempo”. Como se ha indicado anteriormente, debemos ser conscientes de que lo ideal para este proceso sería fijarnos una mañana o tarde dentro de nuestro calendario donde estemos realmente libres de obligaciones de trabajo y sepamos que vamos a darle toda la dedicación necesaria para obtener el resultado deseado.
Una vez reservemos una tarde o mañana en nuestro calendario, debemos tener en cuenta que con casi toda seguridad vamos a necesitar las siguientes herramientas o utensilios:

– Bolsas o cajas para almacenar toda aquella ropa que estemos dispuestos a deshacernos para donar o aquella ropa que necesite tintorería o sastre, obviamente almacenándolas por separado.
– Si estamos pensando en añadir separadores o calcular el espacio, una cinta métrica será de utilidad.
– Espejo de longitud completa por si necesitamos salir de dudas con algunas prendas y ver cómo nos queda. Además, es algo realmente útil en nuestro día a día, por lo que no solo se usará para el momento de organizar nuestro armario.
– Seguramente encontremos restos de papel, recibos, mecheros y objetos varios en los bolsillos de pantalones o chaquetas, por lo que tener a mano una basura o bolsa para tirar basura nos será de gran ayuda.

 

2- ¡Ropa fuera! Despejemos el armario.

Primeramente vaciaremos el armario, incluido perchas u otros utensilios que se puedan encontrar dentro del mismo. Aprovecharemos que está vacío para poder eliminar el polvo acumulado a lo largo del tiempo en zonas donde normalmente no tenemos acceso, utilizando productos especializados en función de la superficie que vayamos a limpiar. Seguramente, cuando vaciemos el armario, nos encontremos con alguna sorpresa en forma de prenda que ya dábamos por pérdida.
Una vez esté vacío, podremos visualizar cómo queremos que sea la nueva o mejorada versión de la organización de nuestro armario.

 

3- Decidir que prendas vamos a “tirar”.

A pesar de que seguramente a nosotros nos pueda sobrar prendas, debido a que nuestra talla ha ido “evolucionando” o simplemente pensemos que tenemos prendas “pasadas de moda” que sabemos que difícilmente volveremos a usar, debemos pensar que en el mundo hay millones de personas que por desgracia no tienen acceso primario a prendas de vestir. Por tanto, siempre que se pueda, desde aquí pedimos que nunca se tire la ropa directamente a la basura, salvo que sean prendas imposibles de reutilizar, como pueda ser unos calcetines rotos. Para ello deberemos preguntarnos a nosotros mismos conforme vayamos cogiendo las prendas para sacarla del armario si dichas prendas nos gustan, las solemos utilizar y si proyecta la imagen que deseamos de nosotros mismos. Si en una de esas tres preguntas la respuesta es negativa, lo recomendable será deshacernos de la prenda.

Existen maneras diversas de “darle salida” a nuestras prendas de manera solidaria, por lo que solo debemos investigar un poco o incluso en ciertas zonas existen contenedores de ropa para proyectos solidarios. Nos sentiremos mejor con nosotros mismos y al mismo tiempo colaboraremos de manera activa contra la pobreza.

 

4- Limpieza de zapatos y ropa en mal estado.

Es lógico que tras un largo tiempo sin “meternos a fondo” dentro de nuestro armario, encontremos unos zapatos lleno de polvo en el fondo del espacio donde guardamos nuestros zapatos, o camisetas que llevamos incluso años sin ponernos por tenerlas al fondo del cajón de las camisetas y por tanto no desprendan el mejor de los olores.

Este es el momento de lavar todo aquello que tengamos antiguo pero queramos continuar usándolo. Tan sencillo como poner todo a lavar en nuestra lavadora para más tarde secarla, plancharla y otra vez al armario. Es obvio que cuanta más cantidad de prendas volvamos a lavar, más trabajoso será este paso.

 

5- Montaje de organizadores de armario.

Es el momento de poner organizadores de armario. Debemos intentar sacar el máximo provecho posible a todo el espacio de nuestro armario o vestidor. Es por ello que los separadores van a ser un gran aliado de manera que casi todo el espacio quede ocupado sin que se vea excesivamente “cargado”. Tenemos de todo tipo en el mercado, pero los hay que son económicos, por lo que no requiere una gran inversión y sin embargo vamos a sacar el máximo provecho del espacio.


Consejos extra

Los organizadores de armario no van a dar más espacio al propio armario pero si van a ayudar a conseguir más espacio de almacenamiento. Algunos ejemplos de esto podrían ser:
– Un taburete que permita llegar a las zonas altas del armario, ya que en muchas ocasiones no somos capaces de aprovechar las estanterías superiores debido a la poca accesibilidad.
– Una estantería sobre la puerta para conseguir poner los zapatos, ropa, accesorios o ambos.

Cuando nos disponemos a organizar a fondo nuestro armario, podemos tener la inercia equivocada a comprar sistemas costosos para nuestro armario. Si no disponemos de un presupuesto amplio, no será necesaria una gran inversión. Mide el espacio, evalúa que es lo que tienes y planifica en consecuencia. Compra sólo lo necesario y reutilice todo el material posible. Las pequeñas estanterías, cubículos o cestas son excelentes para guardar bolsos, accesorios o ropa deportiva.

Hay que ser precavido con todo lo que vayamos a comprar, por lo que es preferible medir varias veces el espacio a que cuando llegue a casa el material nos demos cuenta de que queda demasiado ancho y no puede ser utilizado.

Organizar ropa, zapatos y accesorios.

Este sería el último paso y es donde realmente veremos los resultados. Se trata de volver a meter dentro del armario todo lo que previamente habíamos sacado. Debemos pensar previamente donde debe ir cada conjunto de prendas, clasificarla por categoría y volver a incorporarla al armario.
Existen diversas formas de clasificación de la ropa:
– Agrupada por gusto: separemos las prendas por modalidad, reuniendo pantalones largos, cortos, camisetas, camisas, sudaderas, cinturones, etc… Se trata nada más que de dividir el espacio del armario por categoría de ropa, dejando un espacio exclusivo de pantalones, otro de camisas y así sucesivamente con cada categoría. Es el método habitual. Dentro de cada categoría, será cuestión de organizarla o bien por colores, o por orden de importancia en nuestro día a día. Se trata de clasificar el armario por tipo de prenda.

– Agrupada por funcionalidad: decidamos en que espacio ubicar cada categoría y ordenarlas por uso. La diferencia aquí reside en dejar siempre la parte delantera del armario para aquellas prendas de uso más habitual. Esta manera es de gran ayuda para cuando nos despertamos temprano y tenemos que seleccionar que ropa queremos ponernos. Se trata de clasificar el armario por habitualidad de uso

6- Mantenimiento de armario organizado.

Es importante que semanalmente le demos un pequeño “repaso” a nuestro armario, ya que con el paso de los días y las habituales prisas de por la mañana y el cansancio de por la tarde/noche vamos desorganizando nuestro armario. Se trata de intentar aplicarnos disciplina que evitará o al menos retrasara la necesidad de volver a organizar toda otra vez.
Es recomendable al menos hacer todo este proceso dos veces al año, ya que tener un armario ordenado ayudara a que nuestro día a día sea un poco más llevadero.