Bonsai

El pequeño gran mundo

La palabra “bonsai” significa en castellano “árbol en maceta“. No se trata de un árbol joven e incompleto, sino de un árbol pequeño con su crecimiento característico. Un bonsai puede tener sólo 5 años y parecer que han pasado por él decenas y decenas de años. Lo más curioso es que tanto las flores como los frutos suelen ser grandes en comparación con el tamaño del árbol.

Cada bonsai tiene una historia que contar, que se puede leer si se observa con atención. Esa historia podría titularse “el susurro de las hojas” o “silencio en el bosque“, como en el caso de las composiciones ornamentales de bosquecillo, que ahora más adelante en este artículo explicaremos. Su historia puede ser la lucha de los árboles por la luz en la cima de una colina llena de ejemplares, donde las especies en la periferia pueden exhibir, triunfantes, espesos follajes y largas ramas que llegan hasta el suelo, mientras que las especies que están en el interior asisten impotentes a la caída de las hojas más bajas.

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El musgo, sin embargo, acostumbrado a la sombra, se mantiene virgen, cubriendo el suelo con una espesa alfombra verde que apaga por completo el ruido que hacen las hojas al caer de los árboles. De ahí el silencio que reina en el bosque. La mágica figura del árbol adquiere mayor atractivo tratándose de estas maravillas de la Naturaleza empequeñecidas como por arte de magia y nosotros, los que le damos esa forma, disfrutamos por ello del cultivo del bonsai.

En Japón, lugar de origen de los bonsais, esos árboles en miniatura son objeto de veneración desde hace 2000 años. Al principio, cuando los bonsais empezaron a extenderse por Europa, muchos de los que comenzaron este arte se decepcionaron al tratar de cultivarlos en el interior de las casas para disfrutar de su belleza, pues las plantas se morían, así que tomaron la decisión de utilizar especies foráneas que ya tenían a su alrededor para fomentar la resistencia de sus creaciones y al final, después de muchos intentos, consiguieron buenos candidatos.

Cuidado de los bonsais, lo que hay que saber:

En principio, las exigencias de luz, agua, temperatura y nutrientes vienen a ser las mismas que las de las plantas de maceta normales, cada especie tiene sus propias necesidades, por eso no hay consejos específicos que sean generales para todos los bonsai. En general se tiene que tener en cuenta lo siguiente:

  • Especies mediterráneas: llevan el sello que les ha imprimido su lugar de origen: Mediterráneo, Sudáfrica, Chile y California. En verano disfrutan del aire libre y cuando empieza otoño hay que meterlas en casa para que no les afecten las heladas.
  • Especies subtropicales: proceden de regiones con veranos cálidos y húmedos, tienen que ser recogidas en septiembre y colocadas en un lugar de la casa que se mantenga a unos 15 ºC.
  • Especies tropicales: están acostumbradas al aire caliente y húmedo durante todo el año. A algunas les basta una cantidad de luz asombrosamente pequeña. Se pueden cultivar en casa durante todo el año, manteniéndolas en sitio caliente y claro, pero no soleado.
  • Especies de estepa seca: están adaptadas a períodos de sequía, y no se resienten si alguna vez nos olvidamos de regarlas. Lo mejor es ponerlas al sol y que estén en un sitio no muy caliente en invierno.
  • Palmeras: no son aptas para el arte del bonsai. Solamente la Rhapis, que echa muchos espolones, permite la composición de un bosquecillo.

Plantas apropiadas para la formación del bonsai

  • Especies mediterráneas: Cuppressus macrocarpa; mirto (Myrtus communis)
  • Especies subtropicales: Camelia (Camelia japonica); té de Fukien (Camelia microphylla), viña virgen (Cissus antarctica), azaleas( híbridos de Rhododendron japonicum), olmode hpja pequeña (Ulmus parviflora), sageretia (Sageretia thea), árbol de las mil estrellas (Serissa foetida)
  • Especies tropicales: Higuera llorona (Ficus benjamina), Ficus buxifolia, Ficus neriifolia, Ficus pumila, Ficus retusa y subespecies, aralia radiada (brassaia actinophylla), aralia-Ming (Poliscyas fruticosa)
  • Especies de estepa seca: Adenio (Adenium obesum), Crassula arborescens, tabaiba dulce (Euphorbia balsamifera)
  • Palmeras:Rhapis excelsa y Rhapis humilis.


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Cómo crear un bonsai

Usando esquejes

Como decíamos antes, bonsai significa “árbol en maceta”. Hemos de plantar un árbol en una maceta, pero la maceta no puede ser de cualquier forma, ha de ser una maceta que no tenga mucha profundidad (las típicas macetas que se usan para este arte son más bien aplanadas) y que tenga un agujero de drenaje. Esto en el caso de que usemos un esqueje que previamente hemos  de  haber enraizado

En el agujero de drenaje vamos a colocar unas rejillas (pegándolas a la base de la maceta por la parte de dentro) para que no se caiga por ahí el sustrato, a las cuales engancharemos un alambre que vamos a usar para fijar el árbol a la maceta y que no se mueva y que de esta forma, enraice bien. Después, echaremos en el fondo de la maceta gravilla de grano grueso para favorecer el drenaje y amarramos el árbol enrollando el alambre sobre el tronco y procurando que el árbol quede centrado y por último, le añadimos sustrato específico para bonsai.

Usando semillas

En el caso de que vayamos a crearlo mediante una semilla,  es más económico pero tarda unos 3 años en desarrollarse para que esté listo para comenzar con esta técnica. Aunque da mucha más satisfacción cuando se consigue llegar al punto de empezar a tratarlo como bonsai, es decir, que alcance un tamaño suficiente para plantarlo en maceta como hemos explicado en el párrafo de arriba. Para germinar semillas, hay que tener en consideración las siguientes reglas:

    • Profundidad de siembra: Hay que plantarlas a una profundidad que sea dos veces el tamaño de la semilla.
    • Riego: Cuidado con el exceso porque se te pueden pudrir. Puedes usar un sustrato que sea drenante pero que retenga algo de humedad. Lo más sencillo es usar akadama ( el sustrato de arcilla tradicionalmente utilizado para los bonsais) pero te puedes apañar con tierra negra con gravilla en el fondo, siempre que guarde una proporción que evite el encharcamiento.
    • Fungicidas: conviene utilizarlos quincenalmente en el riego para evitar que los hongos destruyan las semillas.
    • Cuidado con los pájaros: Si tienes las semillas sembradas al aire libre, conviene usar rejillas sobre las macetas para evitar que las desentierren y se las coman.
    • Viento: Ten tu zona de siembra en un lugar donde no dé mucho el viento, si no es posible, protégelas con un pequeño toldo que haga de cortavientos.
    • Heladas: Las temperaturas extremas de frío no les sientan bien, así que puedes protegerlas con el mismo toldo que corte el viento, si las cubre suficientemente bien.

Sustratos

Es muy importante la elección del sustrato donde vamos a plantar nuestro bonsai, porque  sus raíces tienen un espacio muy limitado, al contrario que los árboles en la naturaleza, que tienen espacio de sobra para crecer y conseguir los nutrientes y el agua que necesitan. Somos nosotros los que tenemos que aportarles todo lo que no pueden buscar por sí mismos.

De entre los tipos de sustratos más comunes para el bonsai están, de entre los que son inertes (inerte significa que son estériles, que no aportan ninguna clase de nutrientes);

  • la akadama,  es una arcilla dura horneada producida específicamente para los bonsai bastante asequible. Es necesario cribarla para quitarle el polvo antes de usarla. Recuerde que aproximadamente en dos años la akadama comienza a degradarse rompiéndose sus gránulos por lo que se reduce la aireación. Esto significa que es necesario trasplantar regularmente. La akadama es bastante cara y se sustituye a veces por arcillas cocidas similares que son más fácilmente asequibles en cualquier centro de jardinería. También se puede sustituir por pomice o piedra volcánica de pequeño tamaño e incluso por arena higiénica de gato; Es el más difundido de todos. Significa “aka rojo y “dama” , pelota.
  • La pomice es un producto volcánico suave que absorbe muy bien los nutrientes y el agua. Cuando se emplea en una mezcla de substrato de bonsai ayuda a retener el agua, es beneficiosa para las raíces y propicia una buena ramificación.
  • La kanuma es un sustrato que proviene de restos volcánicos de la región de Kanuma (Japón), se utiliza para  plantas acidófilas como los arces japoneses, camelias, azaleas, etc. Tiene un color muy amarillo, se oscurece al mojarlo, pero tiene un inconveniente, que este sustrato flota en el agua, así que conviene usarlo con una capa de musgo por encima para evitar que se levante.
  • El keto es una mezcla de akadama y turba, se amasa hasta conseguir una pasta consistente y maleable. Se utiliza para las plantaciones en roca. Se le pone encima un poco de musgo y estéticamente resalta más con el verde.
  • El compost orgánico incluye musgo, perlita y arena. Tiene varios inconvenientes (retiene mucha agua y no se airea/drena bien) pero como componente de una mezcla puede usarse perfectamente bien.
  • La grava fina tiene una gran importancia para crear una tierra de bonsai estructurada con un buen drenaje y aireación. También se utiliza directamente como la primera capa de tierra en los trasplantes (capa de drenaje) para mejorar aun más el drenaje de la tierra.
  • La kiryuzuna es una zeolita de origen japonés que se obtiene de arena de montaña. Procede de la descomposición de grava volcánica y tiene un pH entre 6.5 y 6.8. Tiene una composición muy rica en minerales y no se descompone y es alta en hierro.

¿Cómo elegir de entre todos estos sustratos?

Tenemos que elegir un sustrato que tenga capacidad para retener agua, que aporte nutrientes y que sea poroso, pues si las raíces no están bien oxigenadas podemos tener problemas de podredumbre de raíces. Es por ello que lo mejor es elegir akadama aportándolo como 70% del sustrato  y kiriyuzuna un 30% . Ambos sustratos son algo más caros en el mercado y no siempre están disponibles según el país, por lo que hay otras combinaciones más asequibles de entre los que hemos dicho. Por ejemplo; pomice y compost orgánico en las mismas proporciones.

Otro factor a tener en cuenta, además del económico, es el tipo de planta que vayamos a utilizar, porque dependiendo de sus necesidades en cuanto a retención de agua, pH y necesidades nutricionales, tendremos que elegir el sustrato que sea más idóneo.  Como regla general, si hablamos de cultivar bonsais de árboles caducos, lo más adecuado sería utilizar; 50 % akadama, 25 % pomice y 25 %  de roca volcánica. En cambio, si vamos a cultivar árboles de coníferas o pinos, lo más conveniente es 33% de akadama, 33% de pomice y 33% de roca volcánica.

¿Cómo hacer la mezcla?

Primero hay que cribar la akadama para eliminar el polvo sobrante y que no afecte a la porosidad de la mezcla, será el primer sustrato que hemos de echar en la maceta. Después, sin necesidad de cribarlo, la pómice y encima la roca volcánica.

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Cómo podar un bonsai

Sin duda es junto con la elección del sustrato y la maceta, la otra técnica más importante para la creación y modelado de un bonsai. Y es en estas dos palabras; creación y modelado, en lo que se basa este apartado para explicar los dos cuidados básicos en cuanto se refiere a esto, pues son dos tipos de poda ue nos van a permitir que el árbol alcance la forma que pretendemos.

Hemos de tener en cuenta antes que nada, que el impulso natural de cualquier planta es crecer hacia donde puedan obtener más cantidad de luz y más cantidad de nutrientes. Pero es en la parte superior del árbol donde se concentra la mayor parte del crecimiento, porque los árboles están constantemente compitiendo con otros árboles por la luz, lo cual es efecto de lo que se conoce como dominancia apical y acaba teniendo como consecuencia que todo el esfuerzo del árbol se concentre en su perímetro y que las ramas interiores queden más débiles hasta que mueren porque el árbol no les destina los mismos recursos que a las ramas exteriores, con lo cual, en cuanto lo que se refiere a la formación  del bonsai no nos interesa. Y no lo necesita.

Así que por eso, a la hora de vigilar el crecimiento del bonsai, tenemos que estar pendientes de la parte superior del árbol.

Poda de formación del bonsai

A la hora de modelar el bonsai para darle al árbol su clásica forma, implica podar grandes ramas. Quizá la decisión de cuáles ramas deben eliminarse sea difícil porque es irreversible, por eso tenemos que tener claro el resultado que queremos conseguir siguiendo un patrón de poda que dependerá de la forma final que queremos.

Como normal general, de dos ramas opuestas que crezcan a la misma altura del tronco, hacia adelante, o que estén superpuestas, se debe eliminar una.  De igual forma deben cortarse las ramas que crezcan verticalmente, hacia arriba o hacia abajo, o que se crucen con el tronco. El corte ha de ser liso o ligeramente cóncavo, para que la herida cicatrice bien.

Pinzado y poda de modelación

Como decíamos, si dejamos crecer la copa del bonsai de forma desmesurada las ramas interiores se morirían, porque toda la energía del árbol se concentraría en la copa. Por eso hay que cortar de forma regular los nuevos brotes, reduciendo su longitud y para repartir la energía de crecimiento a todas las ramas por igual. La frecuencia de poda depende de la especie que tengamos. Hay árboles que sólo brotan una vez en primavera, pero también los hay que brotan durante toda la temporada vegetativa, y que deben ser podados constantemente.

Lo más importante para saber dónde y cuánto se tienen que pinzar los nuevos brotes, es la forma según la que se quiera educar al bonsai. Hay que dejar que se desarrollen nuevos brotes ahí donde deba formarse una nueva rama. Pinzando repetidamente es como se consigue una copa del árbol con las ramas más finas, así como unas hojas más pequeñas. Por eso los arces, carpes, olmos, celcobas y los bonsai de interior tienen esa apariencia tan bonita.

Todos los bonsai de flor deben ser pinzados después de la floración.

Poda de raíces

La poda de raíces hay que hacerla cuando se planta por primera vez o se trasplanta. En los árboles jóvenes, las raíces son reducidas en un tercio, y en árboles muy viejos se reduce todo el cepellón de raíces en unos 2 o 3 cm.

Cuanto mayor sea la planta, menos raíces habrá que cortar, porque los árboles viejos desarrollan brotes muchos más cortos y por eso, las raíces serán más cortas.Si cortamos raíces gruesas, el corte siempre tiene que señalar hacia abajo.

Pastas cicatrizantes y bálsamos

Al podar le estamos dejando heridas al árbol por donde los hongos, las bacterias y los virus oportunistas se pueden colar e infectarlo. Es conveniente su uso y no se debe usar cicatrizantes para plantas en general porque suelen dar malos resultados.  Es mejor usar específicos para bonsai. Hay de dos tipos; para árboles caducos y para coníferas. Los bálsamos tienen cicatrizantes y desinfectante

Alambrado del bonsai y otras técnicas de educación

Si se trata de cambiar la dirección de las ramas de un bonsai o de educar el tronco, se puede conseguir por medio de varias técnicas.

Una de ellas es la técnica del alambrado. Se aplica cuando se quiere conseguir que cuelguen las ramas de un bonsai para que aparente tener más edad, o para conseguir suprimir una torcedura de tronco. Para ello se usa alambre de cobre flexible o de aluminio anodizado, que se pueden comprar de distintos diámetros.

Normalmente sólo es necesario alambrar las coníferas, ya que las frondosas casi se pueden educar solamente con podas y cortes. Si hiciera falta alambrar una frondosa, habrá que hacerlo cuando ese en plena savia, es decir, en primavera, y se quitarán los alambres pasados 6 u 8 meses. Las plantas de hoja perenne y las coníferas necesitan maś tiempo para la educación. De todas formas, también a estas plantas hay que quitarles los alambres pasados de 12 a 18 meses, para evitar que la corteza, al crecer, vaya cubriendo el alambre. Si esto te  ha pasado, no se puede quitar el alambre sin causarle graves daños al árbol, por lo que sólo se pueden quitar las partes que no estén incrustadas en la corteza.

Hay que alambrar siempre en la dirección de crecimiento , es decir, de abajo hacia arriba, enrollando el alambre en espiral. la fuerza del enrollado (alambre sencillo o doble) estará en relación con el grosos del tronco y la rama. Se debe alambrar todas las veces necesarias hasta conseguir la forma deseada. Hay que tener cuidado de no coger alguna hoja al enrollar el alambre. El alambre debe tener un grosor de un tercio escaso del diámetro de la rama en su punto más grueso. Hay una regla nemotécnica a la hora de elegir el alambre más adecuado: el alambre más delgado posible pero que mantenga la rama en la forma deseada. Si se está alambrando el tronco, se asegura el alambre clavándolo en la tierra. Luego se enrolla el alambre en espiral alrededor del tronco.

Cada vuelta debe formar un ángulo de unos 45º, y deben tener una distancia regular entre sí, que se va reduciendo a medida que se acercan a la punta. En vez de utilizar un alambre grueso se pueden utilizar dos delgados, que se colocan uno encima del otro. La espiral no debe estar ni demasiado foja ni debe apretar mucho. la misma técnica se aplica en las ramas, solo que aquí se asegura el alambre al tronco o a otra rama. La parte alambrada se dobla cuidadosamente en la forma deseada.

Para doblar las ramas hacia abajo hay otros métodos:

  1. Con alambres fijados en la maceta se dobla hacia abajo cada rama, de forma individual.
  2. Se fija el alambre al tronco y se atan las ramas hacia el tronco.
  3. Se puede colgar un peso, un trozo de plomo o un saquito de arena de cada rama.

Es importante que los puntos en los que se fija el alambre a la rama estén acolchados para evitar lesiones en la corteza. Puede servir cualquier trozo de goma semidura elástica. También es muy útil usar un tensor con forma de Y. Si al alambrar se ha herido al árbol, se puede cubrir la herida con bálsamos cicatrizantes o cera de injertos.

Las ténicas de educación como el alambrado, hacen que el árbol necesite recuperarse. Nunca se alambrará y replantará a la vez un bonsai. Una vez alambrado, es mejor poner el bonsai en un sitio donde esté resguardado.

Diferentes formas de bonsai

Cada árbol es único en su crecimiento, dependiendo de su genética y de las manos que lo cuiden, pero en el cultivo de este arte japonés se han destacado formas típicas de crecimiento, que se encuentran en la propia naturaleza. Aquí explicamos las más importantes.

  • Chokkan; En un tronco vertical y robusto las ramas crecen en forma de pirámide, hacia todas direcciones, excepto hacia delante.
  • Moyogi: El tronco se retuerce en vueltas completas que disminuyen hacia la cúspide.
  • Shakan: La forma recuerda a un árbol que está siendo azotado por el viento, sólo que las ramas de esta forma crecen en todas direcciones. Las raíces son más visibles en el lado hacia el cual se inclina el tronco.
  • Han-Kengai: Una forma en la que el árbol se inclina en una roca y emerge por encima de un risco.
  • Kengai: Forma de cascada, las ramas y el tronco cuelgan por encima del borde, generalmente alto de un cuenco.

Plantado y trasplantado del bonsai

Un bonsai joven, cada 2 años necesita un cuenco de 1 a 2 cm mayor que el anterior, por lo cual luego se irá replantando o trasplantando. Se replanta un ejemplar cuando la tierra se haya agotado y necesite ser renovada, o cuando sus raíces se hayan hecho demasiado densas y necesiten una poda. En este último caso se puede volver a plantar el árbol en el mismo cuenco.

La frecuencia con la que hay que cambiar de maceta y tierra depende de la especie, edad y del estado de la planta. Las frondosas de crecimiento rápido lo necesitan cada 2 años, las coníferas más o menos cada 2 a 5 años.

Como el bonsai va a estar 2 años en el mismo cuenco, hay que pensar bien la composición de la tierra. Es más fácil sacar al bonsai del cuenco si dejamos que el cepellón se seque. Entonces cuando lo saquemos, hay que lavarlo para eliminarle al menos, la mitad de tierra del cepellón de raíces. Hemos de tener cuidado de no dañar las finas raíces capilares.

Las raíces demasiado desarrolladas, dañadas o muertas, se eliminan, y todas las demás se reducen en un tercio de su tamaño. En las raíces más gruesas, el corte debe señalar hacia abajo. Los agujeros de drenaje del cuenco se tapan con una malla de plástico para que la tierra no se salga. Para sujetar el cepellón de raíces o toda la planta, se pueden pasar alambres recubiertos de plástico, o de aluminio, pero en ningún caso de cobre, por los agujeros de drenaje. Esto es especialmente recomendable si el bonsai es bastante grande o si los cuencos son de poca profundidad, de forma que el viento no podrá tirarlas abajo.

El alambre se debe quitar al cabo de medio año, cuando la planta haya desarrollado nuevas raíces. El fondo del cuenco se cubre con una capa de grava gruesa o de pedacitos de barro cocidos para el drenaje. Esta capa no debe tener un espesor superior a los 2 cm. Encima irá la capa de mezcla de tierra de bonsai, que tiene que estar seca para poder repartirla mejor por todo el cuenco y para que pueda llegar a los espacios entre las raíces.

Se coloca el bonsai en el cuenco y se reparten las raíces en todas direcciones. Las raíces visibles deben estar a la altura del borde del cuenco o ligeramente por encima. Luego se fija el árbol con el alambre previamente colocado. Al ir llenando con la tierra hay que apretarla bien sobretodo en los bordes del cuenco. Esto se puede hacer con el pulgar o con un trozo de madera plano. Para evitar que queden huecos en la capa de tierra, se golpean repetidamente los lados del cuenco con el puño. La superficie de la tierra debe recordar la profundidad de un paisaje; por ello en un cuenco de bonsai apenas se dejan 0,5 cm de margen para el riego.

Se puede cribar una fina capa de arcilla por encima de la superficie, para evitar que el agua de riego arrastre demasiada tierra, y para que puedan crecer musgos con mayor rapidez. Por último, se alisa la superficie con una escobilla y se riega a conciencia. Una vez replantado, el arbolito necesita un lugar a media sombra y resguardado del viento. pasadas 2 o 3 semanas puedes volver a colocarlo en su sitio. Al cabo de un mes, como muy pronto, cuando haya desarrollado nuevas raíces, puede volver a ser abonado.

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Cómo cuidar un bonsai, consejos exclusivos.

Lo primero a tener en cuenta es que todos los bonsais se cultivan en recipientes bajos y con poco sustrato, lo que significa que la tierra se secará más pronto que en un tiesto normal y los nutrientes se consumirán más rápidamente. Por tanto, es imprescindible:

  • Rociar la tierra intensamente antes de regar, para que el agua pueda penetrar y no resbale alrededor del cepellón y lave el sustrato.
  • Abonar a menudo, pero con un grado de concentración muy bajo, utilizando preferentemente abonos para bonsais. Así evitarás que las raíces se quemen y que las sales se acumulen en el sustrato.
  • No abonar, en principio, poco antes de la floración ni durante la misma, después de un trasplante o después de haber cortado las raíces, así también no hacerlo si el bonsai está enfermo.

 

Y con esto terminamos con esta completa guía sobre bonsais, esperamos que os haya sido de ayuda.